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Battesbool / Deflect

Deflex es probablemente uno de los juegos que más se me quedaron en la cabeza de chaval obsesionado con los micros de 8bit. Es un invento del venerable Jeff Minter por lo que, como casi todos sus juegos, parece más sencillo de lo que realmente es. Ni tan siquiera necesitaba usar mapas de caracteres propios, sino que para la mecánica del juego bastaban los caracteres basicotes PETSCII en una pantalla de 22x23.

El juego funcionaba en un Vic20 sin expansión alguna, lo que implica que está implementado en la friolera de 3.5kb como máximo (¡probablemente el favicon de este sitio pese más!). En España lo comercializó Indescomp y lo rebautizaron como Battesbool (a saber por qué).

Así que me he decidido a recrearlo a mi manera usando, cómo no, un asistente basado en IA Generativa (En concreto ha sido pi.dev + Kimi 2.5 turbo). Y en un par de horas, ahí está el jueguecito, que se puede jugar directamente aquí

A modo de nota triste, no puedo dejar de acordarme cómo cayó este juego en mis manos, pero debió ser allá por el año 85. En Málaga había una tienda de microinformática en alguna calle que ya no recuerdo (¿quizá Tejón y Rodríguez?) pero debía ser muy cerca de Calle Granada, donde estaba la Pensión Florida. El dueño era un señor español que había pasado bastantes años en Inglaterra y estaba divorciado a la manera anglosajona de forma que sus dos hijos que serían una niña de unos cinco añitos y su hijo mayor, Ricardo F. McGee que en el colegio se hizo muy amigo mío y al que debo probablemente mi buen dominio del inglés, porque Ricardo (que a veces firmaba como Richard) terminaba con frecuencia hablándome en inglés.

Así que Ricardo, que estaba tan obsesionado por los micros de 8bit como yo o más, se dedicaba por las tardes a acercarse a aquella tienda de microinformática a curiosear y se hizo amigo de la dependienta. De alguna forma se las apañó para que la dependienta le prestase cintas de juegos para el Commodore Vic20, que me pasaba con la condición de devolvérselas al día siguiente. Y en una de esas cintas, junto quizá a un juego llamado “Nightmare Park” venía, a modo de guinda del pastel, como si no tuviese entidad propia para ser un título aparte de la colección, el “Battesbool” de marras.

Ricardo no se llevaba muy bien con su padre y quería volver a Leeds, cosa que consiguió al par de años (yo ya estaría en 8º de EGB). No tuvo mucha suerte en la vida, y aparte de algunos contactos esporádicos por Facebook que tuvimos, a primeros de 2017 me encontré con su necrológica. Descansa en paz, Ricardo.

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